Entrevista incompleta a Esther Dita Kohn de Cohen: (en el Holocausto la familia) “eran más o menos unas 500 personas; no sabemos con exactitud cuántas fueron asesinadas, eso fue terrible” /entrevista de Viviana Marcela Iriart, Caracas, marzo 2016, fotos cortesía Marta Candia
La economista, mecenas, productora, creadora venezolana Esther Dita Kohn de Cohen, fundadora y/o
co-realizadora de instituciones como el Centro Cultural Prisma, la Fundación Espacio Anna
Frank; los libros “Exilio a la Vida” (3 tomos), “Una huella en el Teatro Venezolano”;
las exitosas producciones teatrales “El beso de la Mujer Araña” de Manuel Puig
y “El Gorro de Cascabeles” de Pirandello, ambas dirigidas por Marta Candia, por
citar sólo un mínimo de sus creaciones, no pudo concluir esta entrevista
realizada entre minutos robados a sus múltiples actividades los últimos meses:
le faltó tiempo pero no voluntad.
Y como creo que conocer
“algo” del pensamiento de Dita es mejor que no conocer nada, por eso publico
esta “entrevista incompleta” de una de las personas más talentosas, sensibles y
humanas que he conocido, de un perfil tan bajo que mucha gente no sabe quién es.
El texto a continuación lo
escribí para el homenaje que la colectividad judía venezolana le realizó en
Hebraica, Caracas, en el año 2014 y da una semblanza de esta mujer tan querida,
respetada y admirada por su sencillez, don de gente, amabilidad, talento,
generosidad, humor…
Querida Dita:
Hace varios años te dije, y ahora me da mucho placer decirlo en público, que el
mundo sería un lugar más hermoso si existieran más personas como tú. Tú te
sonrojaste, sonreíste con timidez y bajaste los ojos. Hoy agrego que si las
Naciones Unidas eligieran a las 7 personas más maravillosas del mundo, tú
serías elegida por unanimidad las 7 veces. No porque no haya personas
maravillosas, algunas de ellas están en esta sala, sino porque tú eres la suma
de todas ellas.
Tu calidad humana es tan grande que te
coloca en un plano espiritual fuera de nuestro alcance, un plano en el que hay
muy pocas personas. Pero tú siempre bajas a nuestra altura, porque eres
conmovedora y maravillosamente humilde.
Tú has ayudado a tantas personas
que no alcanza la vida para contarlo. Y lo haces en silencio.
Y dando no lo que te sobra sino lo que el prójimo necesita.
Es para mí un honor, un orgullo y una alegría
que tú seas mi amiga desde hace 30 años, cuando me contrataste como directora
de Promoción del Centro Cultural
Prisma, en Los Palos Grandes, y desde el primer
día me trataste como a una amiga no como a una empleada. Lo que más me conmovió
entonces, y me sigue conmoviendo ahora, es tu bondad, tu generosidad y tu
humildad. Y me encanta tu humor y tu mente brillante siempre inventando
proyectos para ayudar a la gente. En 30 años nunca te escuché hablar mal de
nadie, ni siquiera de las personas que te abandonaron cuando tuviste que cerrar
tu gran sueño, Prisma, por la desidia gubernamental,
y Venezuela perdió la mejor escuela de teatro que jamás haya tenido. Por suerte
seguiste produciendo teatro, porque eres una de las mejores productoras del
mundo. Pero tu amor por la humanidad no menguó y entonces fundaste el Espacio Anna Frank, una ONG que
promueve la tolerancia, el entendimiento y la paz.
Pero había una cosa que me irritaba de
ti: que ayudaras a gente arribista y desagradecida, esa que siempre
revolotea a tu alrededor. Cuando te lo reclamaba, tú sonreías con ternura y me
decías: “La están pasando mal y, ¿quién es perfecto?” Allí donde yo veía
arribismo tú, con tu infinita bondad, veías la necesidad.
Confieso que no te entendí hasta hace 2
años atrás, cuando me invitaste a almorzar a tu casa y dijiste, no es
textual pero casi: “Yo agradezco cuando una persona me pide ayuda, porque al
permitirme ayudarla me ayuda a mí a convertirme en mejor persona”.
Querida Dita, tú no existes: tú eres un milagro.
Por todo esto, gracias por dignificar a
la raza humana y ojalá que este homenaje se reproduzca por el mundo, porque tú,
querida, amada, admirada Dita, eres el Mejor Patrimonio de la
Humanidad.
Ex directora de Promoción del Centro
Cultural Prisma.
Escritora. 29 de septiembre de 2014.
DITA KOHN DE COHEN Y EL CENTRO CULTURAL PRISMA:
“LA REBELIÓN DEL TEATRO NO ES SUTIL"
Dita Cohen, Griselda Gambaro, Manuel Puig, Marta Candia. Fuente: MC
Querida Dita, antes que nada déjame darte las
gracias por concederme esta entrevista después de estar ¡años! persiguiéndote
para que hables conmigo. Sé que te gusta
tener un perfil bajo, pero dado que tu vida es tan interesante y creadora, hay
un público allá afuera que quiere saber de ti. Así que voy a tratar de hacerte
la menor cantidad de preguntas posibles y tú puedes responder con largas,
larguísimas, respuestas que suplan a mis preguntas. Voy a dividir la entrevista en sectores, para
que sea más fácil conocer un poco de tu creación, que es tan grande y diversa.
Vamos a
empezar por lo que se cree es el principio, pero no lo es: el Centro Cultural
Prisma. ¿Cuándo y cómo tuviste la idea de crear un centro cultural dedicado
exclusivamente al teatro? ¿En qué año nació?
Eso fue más o menos a principios de la década de 1980.
Pensé que en Venezuela hay tanto talento y tantas posibilidades, y el teatro es
el menos favorecido tanto por el dinero del gobierno como por los
empresarios. Empecé sin saber nada de
teatro, no estaba relacionada con el medio, pero encontré a Marta Candia que
acababa de llegar a Venezuela con Gené y después de ver una obra que ella
montó, una obra de Brecht, me pareció que ella podía ayudarme a empezar a
enseñar a la gente a hacer un buen teatro.
¿Por
qué el teatro y no otra expresión artística?
Porque el teatro habla claro, dice cosas fuertes que son
reales, y no recibe mucho apoyo. Claro
que me encantan todas las expresiones artísticas, especialmente la música y las
artes plásticas, que tienen mucha gente que las apoya, artes que también dicen
mucho pero que la gente no lo percibe de esa manera. El teatro habla, condena,
se ríe, se burla, etc. y eso es una forma maravillosa de poder despertar la
conciencia en el público. Por eso me pareció que debíamos hacer una escuela de
teatro. Primero preparando la gente, hay muchísima gente maravillosa que no
tiene ni donde estudiar, no hay de verdad una escuela… bueno, la universidad
tiene pero no es una forma tan práctica como estudiar e ir directamente a las
tablas.
¿Cuándo
nació tu amor por el teatro?
Cuando era muy pequeña me gustaba actuar y recitar y
desde la primaria ya me gustaba montar pequeñas obritas de teatro en el
colegio.
En una entrevista que te hicimos en febrero
de 1985, en la revista Primera Fila, tú
dijiste algo muy interesante: “La rebelión del teatro no es sutil”. ¿Sigues
pensando lo mismo?
Pues sí, me parece que no es sutil, es fuerte, es
directa, es la verdad, pide justicia. También el teatro, por otro lado, es tan maravilloso pero por supuesto que de
sutil, pienso yo, no tiene nada. Me
parece que está directamente dedicado a despertar conciencia.
Creaste
la mejor escuela de teatro (junto a la de
Juana Sujo mientras ella estaba viva, dicen los que saben) que hubo no
sólo en Caracas sino en toda Venezuela y probablemente una de las mejores de
América Latina. ¿Cómo nació ese proyecto?
(Se
ríe)
Bueno, a mí me parece que estás exagerando, súper exagerando. Al lado de Juana
Sujo ni hablar, ojalá hubiera podido yo llegar a hacer la cuarta parte de lo
que Juana Sujo hizo en Venezuela. Yo no
tenía el talento, el tiempo ni la
dedicación exclusiva para el teatro; yo tenía una familia numerosa y además
muchísimas otras actividades dentro de la comunidad judía. Pero traté. Porque
vi mucha gente con mucho talento. Hermosa. Esa mezcla de razas que hay en
Venezuela, mujeres bellas, hombres bellísimos, que podrían ser excelentes
actores y que no tenían ninguna preparación académica. Hacían teatro casi sin
haber estudiado y eso me pareció maravilloso. Entonces agarré un local de mi
esposo, que es constructor, allá en Los Palos Grandes y allí empezamos a hacer
una cosa pequeña como taller de teatro, con Silviainés Vallejo dando clases de
vestuario y enseñándole a los muchachos a preparar ellos mismos sus propios
vestuarios, muy interesante. Y después teníamos también a Eduardo Gil enseñando
actuación, no al principio sino un poco más tarde. Omar Gonzalo me ayudó mucho
con la parte administrativa, de lo yo tengo que exigir y cómo debo hacer las
cosas, un excelente actor que todo el mundo conoce, increíble. Y poco a poco
fui reuniendo gente que de verdad sabía bastante de teatro. Y por supuesto con
Marta, que me pareció que ella hizo excelentes cosas pequeñas, dentro de lo que
se puede llamar performance y esas cosas que hacíamos al principio y las sabía
dirigir bien y un día dije: bueno, vamos a ver si intentamos hacer algo más
grande. Y allí encontré en La
Candelaria un local donde antes estaba el Teatro Caracas, y yo, furiosa con mi
esposo por haberlo tumbado y también con el gobierno por habérselo permitido, ¡tumbaron
el Teatro Caracas e hicieron el edificio Doral Caracas!, agarré una
mezzanina de 1.200 metros y dije: este es el espacio. Me encontré con Nelly
Garzón, que se entusiasmó mucho con la idea y al principio trabajó conmigo pero
después no pudimos arreglar que ella se quedara al frente de cómo montar el
teatro. Sin embargo, a pesar de no contar con ella, hicimos aquella cosa
verdaderamente extraordinaria no sólo para Prisma. Allí teníamos otros grupos
que venían a ensayar, como los de la Escuela de teatro de Horacio Peterson,
grupos de danza ya que teníamos una sala de danza, con piano, espejos y todas
esas cosas. Yo lo monté con la ayuda de mi esposo Salomón, claro, él no
estaba muy contento pero quería que yo hiciera lo que me gustaba y me
apoyó. Y así fue como hicimos lo que hicimos allá en Doral Caracas, y era cerca
de donde estaban los grandes teatros, como el Ateneo y teníamos un buen contacto
con Rajatabla, con quien habíamos trabajado ayudándolos desde afuera.
Las
obras de teatro que producías tenían el nivel de las producciones de Broadway
(y nunca te ponías el crédito). Y no era por el dinero, porque me consta que no
lo tenías porque trabajé contigo al principio: es porque tú tienes un talento
maravilloso, enorme, para producir con dos lochas un espectáculo
grandioso. ¿Estudiaste producción,
gerencia cultural?
(Sonríe
con gracia y humildad). Pues no, no estudié y aquí también
estás exagerando. Primero me dijiste que
yo había creado una de las mejores escuelas de teatro de América Latina, cómo me voy a compararme
yo con las escuelas de teatro Argentina, por ejemplo, y otras que no conozco pero las de Argentina
las conozco bastante y me parece que es una exageración tuya (se ríe dulcemente) y me da hasta risa. Volviendo a tu pregunta
hice lo posible para hacer lo mejor. En Prisma construimos un teatrico de bolsillo, no cabían más de 100
personas cuando estaba full, cosa que casi nunca sucedía porque en aquella
época la gente no era muy adicta al teatro y mucho menos un teatro desconocido
y sin dinero para poder hacer publicidad, no era tan fácil. Pero igual yo tenía
la intención de montar una institución y de que el gobierno nos pudiera ayudar
en parte a sostenerla. Y trabajé bastante al principio para poder arrancar,
para ver a quien le podíamos dejar Prisma para que siguieran, porque yo no
estudié producción ni gerencia cultural. Yo estudié economía en la Central, soy
economista y usé bastante de los conocimientos que recibí en la universidad
para una cosa que me tenía realmente encantada de poder hacer y de llevarlo a
la realidad. Pero necesitaba gente que me siguiera y que siguiera haciéndolo.
Cuando tuve la oportunidad de ver si el gobierno podía hacerlo me negaron todo.
¿De dónde
te viene ese talento innato para producir belleza de la nada e incluso abordando tragedias de la humanidad?
Bueno, eso lo dices tú. Yo
no lo percibo así porque yo soy así. Y soy así porque salgo de un hogar judío
donde recibí una educación en la casa muy importante de ambos padres. Mis
padres eran personas que siempre estuvieron pegados a la lectura, al talento, a
las obras importantes de los valores humanos. Y mi hermana también era,
es, una persona extraordinaria en cuanto
a todos los conocimientos de la cultura de la humanidad y yo me crie en ese
ambiente y eso me ayudó muchísimo. Y creo que tengo un gusto muy especial por
la actuación, me gusta ver a la gente actuando. Me encanta el teatro.
A pesar
de tanto trabajo tan bien hecho, el Estado siempre le negó un subsidio a Prisma
y la empresa privada tampoco se sumó a tu emprendimiento, salvo Sambil, la
empresa que construiste con tu esposo.
¿Por qué crees qué Prisma nunca recibió apoyo de nadie?
Voy a empezar por la última
pregunta. Creo que no recibió apoyo porque como te dije antes el dinero siempre
se empleaba en otras artes y… no sé, no estaba bien visto. Yo no era una
persona conocida dentro del mundo del arte, no tenían mucha seguridad de que su
inversión fuera rentable. Pero no es que no me ayudaran. Hubo algunos momentos
en los que el Conac me ayudó en algunas cosas, no me acuerdo bien exactamente
en cuáles, pero hubo una cierta intención por parte del Conac antes de que el
Dr. Abreu fuera ministro.
Fue con el Dr. Abreu que yo hablé para que el estado
se hiciera cargo de Prisma cuando yo ya no podía, fui con todo el mundo a
explicarle como era Prisma, hasta María Teresa Castillo, Dios la cuide y la
tenga bien allá en su gloria, ella también me ayudaba porque se daba
cuenta del esfuerzo que hicimos y del
espacio tan hermoso que teníamos para hacerlo todo bien. El vino a verlo y todo
y no sé, no tuvo interés, y eso que le dábamos el local completamente gratis,
en condominio eterno, es decir, con herencia y todo, mientras hubiera escuela
de teatro no le íbamos a quitar el espacio jamás. Así que no entiendo, no
entendí muy bien, no sé cuál fue el problema privado que tenían ellos allí, no
sé. El mismo Isaac Chocrón fue conmigo allá a explicarle que se trataba de una
institución seria, que yo era una persona seria… no hubo manera, no quisieron
asumir la escuela. La escuela estaba totalmente montada y en funcionamiento,
con profesores para maquillaje, caracterología; Ranzil Izaguirre fue el
profesor de iluminación y a los 3 años sacamos unos luminitos espectaculares
que fueron a Europa a estudiar posgrados y hoy en día son de los mejores que
hay aquí. Los graduados de escenografía, 6, se fueron a estudiar al extranjero
pero no pagados por Prisma, porque no teníamos dinero para eso, fueron becados
por el Instituto Internacional de Teatro (ITI) y se lo ganaron por meritocracia
y se fueron 2 a Italia, 2 a Francia y 2 a Estados Unidos. Después del cierre de Prisma yo tuve como un
colapso de enojo y no quise saber más
nada con el teatro y estuve bastante dolida con el gobierno y con todo.
“EXILIO A LA VIDA”
Dita, ¿tienes familiares
asesinados en el Holocausto?
Bueno, mira, esta es la más
importante de las preguntas que me estás haciendo. Por supuesto. Del lado de mi
padre él perdió 2 hermanas con toda su familia, ya muchachos que estaban
estudiando en la universidad, para médico uno, otro ingeniero, unas bellezas de
familia y con mucha dificultad llegaron a estudiar porque allá tenían que ser
número uno para poder estudiar, porque siendo judíos y sin dinero, si no tenían
notas excelentes no podían estudiar. A todos ellos se los llevaron. Y se
salvaron por casualidad dos. Eso por el lado de papá, pero como papá y mamá
eran primos hermanos, prácticamente la familia pertenecía a los dos. Pero
del lado de mi mamá, del papá de mi mama que es Bwacher, mi mamá se llama Hanna
Bwacher de Kohn. El abuelo de mi mamá tenía 10 hermanos y él era de los
menores. De 10 hijos, todos con familia, se salvaron 2: una hija y un hijo.
Todos los demás con hijos, nietos y bisnietos, eran más o menos unas 500
personas; no sabemos con exactitud cuántas fueron asesinadas, eso fue terrible.
Mi abuelo sobrevivió y se vino Caracas y su hermana se fue a Israel. Eso fue
una cosa horrible lo que pasó con la familia Bwacher. Aquí tenemos una tía que
es una sobreviviente de los Bwacher, que es muy interesante, a la cual nosotros
le hacíamos entrevistas… Así que bueno… aquí casi todos los que
son askenazí tienen familiares muertos y muchos sefardís que
tenían familiares en Turquía y en Grecia, también todos se fueron. Fue una cosa
que… es realmente muy difícil hablar de eso pero hay que hablarlo, no podemos
olvidar. Tenemos que recordar. Tenemos que enseñarles a nuestros hijos, hijas, nietos
y nietas, que las cosas pueden pasar, se
pueden repetir. Es muy grave, muy grave.
¿Cuándo y cómo nació la idea
de recoger el testimonio de las y los sobrevivientes del Holocausto que viven
en Venezuela en 3 libros?
Todo comenzó con mi etapa en
la Unión Israelita de Caracas, cuando era la Directora de Cultura. Lo primero
que se me ocurrió es que tenían un espacio para la biblioteca, espectacular.
Las señoras Blum regalaron libros de Shakespeare y anaqueles y todo para poner
libros pero no había un solo libro, salvo los que ellas habían donado. No
habían empezado a trabajar en lo que realmente es importante en una biblioteca.
Entonces lo primero que hice fue montar la biblioteca. Y en menos de 6 meses ya
tenía una biblioteca bien estudiada para lo que es la Unión Israelita, con
todos los libros, por supuesto que no los compramos todos, la mayoría los
recogimos en casas de familia que tenían los libros en distintos idiomas y que
después los sacamos porque conseguíamos las traducciones al español y se hizo
una tremenda biblioteca que hoy es muy
importante. Vienen muchísimos estudiantes de la Católica, de la Central, y de
otras universidades, a investigar para sus tesis de grados y tienen todo el
material que necesitan. Y Exilio
a la Vida se hizo allí, fue un trabajo gigante que hizo la Biblioteca.
Ellas escanearon las fotos antiguas de cada uno de los sobrevivientes, las
fotos que se pueden ver en los 3 libros, bajo la dirección de Sonia Zilzer que
es la bibliotecóloga todavía hoy en la Unión Israelita, más todo su equipo. La
cuestión es que Exilio a la Vida fue muy importante gracias a Rebeca
Lustgarten, que fue una de las muchachas que nos ayudaba mucho en la
cuestión de cultura, ella es arquitecta y una muchacha muy capaz, ella nos
trajo la idea de hacer un libro que recogiera el testimonio de las personas
sobrevivientes como se hacía en otros países. La idea nos encantó y junto con
Marianne (Beker, hermana de Dita), Rebeca y Sonia, en la parte
logística, hicimos los libros. Estuvimos como 3 años recogiendo testimonios de
las mujeres y hombres sobrevivientes del Holocausto, muchas
entrevistas las hizo Marianne, muchas otras Rebeca y ese fue un trabajo muy muy fuerte para ellas.
Yo lo que hacía era la parte administrativa y esas cosas, buscar
fondos. Fueron entrevistas a sobrevivientes del Holocausto que viven en
Venezuela y que hoy, desgraciadamente, algunos ya no viven, pero los
entrevistamos a tiempo y por lo menos tenemos la historia de estas personas,
que en paz descansen.
Lo más difícil, por supuesto,
fue oír las entrevistas, leerlas, eso fue lo más difícil (suspira).
Y lo menos difícil fue el amor, porque lo hicimos con muchísimo amor porque todas
nosotras somos parientes de víctimas del Holocausto. Y mucha gente,
hijos, hijas, la mayoría nietos y nietas, estuvieron ayudándonos no sólo en la
parte administrativa y de donación, sino que les recordaban a sus abuelos y
abuelas cosas que ellos les habían contado cuando eran más jóvenes. Primero se
hicieron los 2 primeros libros y después Sonia hizo el tercero libro, que no
quedó exactamente igual que los primeros porque se hizo mucho tiempo después,
porque mucha gente no quería hacerlo y después sí.
Pero Exilo a la Vida es para
leer una historia por mes y no más de eso, no se puede, no puedes soportar leer
más de un testimonio al mes. Pero es importante que se sepa y que queden esos
testimonios para que nunca puedan negar el Holocausto, es muy importante para
nosotras que la gente sepa que el Holocausto existió.
¿Cuánto tiempo les llevó hacer
Exilio a la Vida?
Cuatro años en total: 3 años
recogiendo testimonios y 1 año para editarlo.
¿Qué sentiste cuando viste el
primer libro editado?
Fueron sentimientos
encontrados. Estaba feliz de haberlo hecho, feliz de haber podido lograrlo
porque fue de verdad, para Marianne, para mí, para Rebeca, para Sonia, para
todas las personas que estábamos trabajando allí, que son muchas más y no me
acuerdo todos los nombres, pero mucha gente nos ayudó en esto, era muy
importante para nosotras que Venezuela pudiera tener un libro así. Porque son
testimonios de sobrevivientes que vinieron a Venezuela, y todos dicen que al
llegar a Venezuela encontraron el paraíso. Y por eso es tan importante que
Venezuela tenga esos tomos, que los mandamos por supuesto a la Biblioteca
Nacional y a las distintas bibliotecas de las universidades, etc. para que la
gente que está interesada pueda leerlos gratis. También tenemos algunos
ejemplares a precios muy económicos, menos del precio de costo, por si alguien
los quiere comprar, porque si los regalas la gente no los lee. Entonces lo que
hacemos es venderlos a un precio muy bajo para que la gente los compre y los
lea.
¿Qué dijeron las y los
sobrevivientes al ver los libros?
Por supuesto que lloraban,
horriblemente, cuando estaban leyendo sus testimonios pero al mismo tiempo
estaban felices. Se sentaban a comer en Shabat y se lo leían a sus nietos, nietas,
bisnietos. Estaban contentos por un lado y también se sentían aliviados de
poder hablar, porque tú sabes que empiezas a sacar el dolor y el corazón se te
alivia. Eso fue lo que le pasó a ellos.
Te voy a leer lo que dice el
libro. “Es una asociación civil, sin fines de lucro, creada con el objeto de
sostener la coexistencia, el respeto al otro y la valentía moral a través de
actividades académicas, educativas y /o culturales, que lleva el nombre de una
niña que tuvo la desdicha de nacer en un hogar judío cuatro años antes de que
se instalara Hitler en el poder. Por lo cual su vida se vio limitada a conocer
la humillación, la huida, el exilio, el encierro en un escondrijo, la denuncia
y la prisión en varios campos de concentración para terminar muriendo antes de
cumplir los 15 años en el campo de exterminio de Bergen-Belsen.
Ninguna de estas atrocidades
logró empañar su condición humana y sus cartas escritas a una amiga imaginaria
han sido leídas por varias generaciones a lo largo y lo ancho del mundo entero.
Anna Frank simboliza fragilidad, la precariedad de la vida de cada ser humano
concreto sujeto a la arbitrariedad de quienes, aprovechando un vacío de poder
en un momento en que hemos bajado la guardia, se apoderan tanto de
nuestro espacio público como del privado y pretenden enajenarnos suprimiendo
nuestros más elementales derechos humanos.
Como todo lo que ocurre es
señal de lo que puede volver a ocurrir, falta aún mucho que aprender para
ahuyentar esa amenaza. Es preciso alertar y alentar. Alertar para impedir que
el totalitarismo tome cuerpo y alentar al hombre y a la mujer a tomar en sus
manos su destino para alcanzar paso a paso pequeños triunfos sobre la
mezquindad y el egoísmo que parecieran querer prevalecer.
Nuestro objetivo es promover
actividades culturales y académicas como estrategia para impulsar al ciudadano
a tomar conciencia de los valores morales. Para entender la coexistencia como
una necesidad que engrandece al ser humano y permite la convivencia entre los
miembros de una sociedad venezolana. Convertirnos en una organización de
referencia nacional e internacional como el lugar de encuentro para las
artes, la cultura y la educación, que inspire la lucha para alcanzar una
sociedad libre de prejuicios, amante de la paz, la libertad y la justicia,
coexistencia, respeto por el otro, actividad grupal y corresponsabilidad
social”.
Estos son los objetivos de
nuestra institución. Y muchas gracias, Viviana, fue un placer hablar
contigo.