"Mi dolor de exilio es tan grande que cubre todo mi cuerpo.

Muevo un dedo del pie y sufro".

Lejos de casa


Palabras para este domingo / texto de José Pulido, fotos de viviana marcela iriart/ Caracas – City Bell, marzo de 2014











La montaña es un dormitorio de nubes y estaba ahí antes que surgiera la idea de levantar una muralla y llamarla ciudad; ese antiguo aire es lo que me reconforta. El Ávila es un pájaro con mastranto en las alas, es un dolor de incendios guardados en un cofre de raíces.
El Ávila es como decir amén cuando se reza por Caracas.

La ciudad es una hechura de esperanzas y frustraciones, manoseada por pasiones innobles y algún querer verdadero. La ciudad es cementerio y fiesta donde la ignorancia pasea su guadaña. Los hálitos podridos y los metales que destrozan la carne, afectan la inocencia congregada en la infancia y la fauna. 

Hay pájaros atolondrados que deambulan cerca de las edificaciones como si creyeran que la montaña no existe o es una isla última y distante. “Vayan, vayan” les insisto en el pensar. A veces uso el pensamiento como aldaba, de manera tortuosa. Los pájaros son dioses y por eso resulta más doloroso intuirlos a la deriva, clandestinos en el morir, y uno sin saber sus nombres ni sus sueños. 

Caracas 
1 de marzo de 2014

Web oficial: José Pulido
En Facebook: José Pulido 








Con el corazón en El Ávila  


"El Ávila es como decir amén cuando se reza por Caracas."




































Sabanas Nieves,  Caracas
7 de junio de 2012
después de la lluvia
un día antes de irme






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