APÓ

CARLOS GIMÉNEZ, ARCHIVO EL NACIONAL


















Por FEDERICO PACANINS

El director de teatro se encarga de dar vida escénica al texto dramático. Para ello necesita del concurso de productores, promotores, espacios escénicos, escenógrafos, vestuaristas, luminitos, maquillistas, diseñadores de imagen y arte, músicos, coreógrafos, ayudantes y, por supuesto, de diestros actores. Compleja resulta, pues, tener esa especial condición creativa y gerencial que supone a una persona dotada de inteligencia, inspiración, cultura, conocimiento técnico y cierta dosis de la auctoritas artística necesaria para asumir la jefatura de un montaje escénico. En ese sentido, Juan Carlos Giménez Gallardo  (Rosario, Argentina, 1945—Caracas, 1993), o sencillamente Carlos Giménez, encarnó al director de teatro venezolano más destacado y tal vez mejor dotado de su generación.

Fundador del grupo Rajatabla, se forma profesionalmente en el Seminario Dramático de Córdoba (Argentina). En 1965  asume la dirección del Teatro de la Federación Universitaria de Córdoba, y  obtiene el Primer Premio del Festival de Cracovia y la mención de Honor en el Festival de Varsovia. Acrecentaron su carrera y fama las participaciones en el Primer Festival Mundial de Teatro Universitario de Nancy (Francia) y en el Festival Latinoamericano de Manizales de 1968. Un año después se presenta en Barquisimeto con el grupo argentino El Juglar y posteriormente llega a Caracas, donde el Ateneo lo contrata para dirigir el montaje de Don Mendo 71 de Miguel Otero Silva.

Tu país está feliz impulsa la imagen de Giménez en Venezuela como director de un espectáculo poético-musical de vanguardia que, entre otras audacias propias de un discurso libertario y rebelde, ofrecía un desnudo colectivo del joven elenco de la pieza. Este montaje del año 1971 también dio bautizo al grupo Rajatabla que dirigió por 20 años, con el que realizó montajes memorables: El señor presidente (1977), El candidato (1978), El héroe nacional (1980), La muerte de García Lorca (1979), Bolívar (1982), Cipango (1982), La CelestinaFiebre (1974), Casas muertas (1987), Oficina no. 1 (1992) y El coronel no tiene quien le escriba (1989), con libreto inspirado en la novela de Gabriel García Márquez.

Apoyado por el Ateneo de Caracas, Giménez lideró 10 ediciones del Festival Internacional de Teatro de Caracas, desde 1973 hasta 1995.  En todas las ediciones se cuidaba de que el carácter internacional estuviera justificado por la presencia de reputados grupos y compañías de Europa, Asia y América. Mucho favoreció al público, a los distintos oficiantes de las artes escénicas y al propio entramado de la cultura nacional, la  realización de esos importantes festivales.

Como docente Giménez impulsó el Taller Nacional de Teatro y el Centro de Directores para el Nuevo Teatro. Fue fundador y presidente del Teatro Nacional Juvenil de Venezuela y miembro del Consejo Nacional de Teatro.  Un sucinto resumen de su trabajo como director en Venezuela da cuenta de  unos 60 montajes con el grupo Rajatabla ofreciendo icónicas presentaciones en Caracas, y atendiendo a invitaciones para participar en festivales de Estocolmo, Berlín, Nueva York, Rotterdam, Reykjavik, Ciudad de México y otros escenarios de Europa y América.

El maestro Carlos Giménez obtuvo la nacionalidad venezolana y le fue otorgado el Premio Nacional de Teatro en 1990. Su perfil biográfico ha quedado extensamente expuesto en el libro Carlos Giménez, el genio irreverente, aproximación biográfica de Viviana Marcela IriartEd. Escritoras Unidas & Cía. Editoras, 11 de marzo de 2023.

A continuación ofrecemos cuatro de sus escritos más relevantes: EL GRUPO (1989), suerte de ars poética del grupo Rajatabla, publicado en febrero de 1985 en la Revista Primera Fila; luego van las INDICACIONES SOBRE LA PUESTA EN ESCENA DE TU PAÍS ESTÁ FELIZ, relativas a su dirección escénica en el memorable montaje del año 1971; en tercer término, presentamos su MENSAJE POR EL DÍA NACIONAL DEL TEATRO, publicado en El Nacional el 28 de junio de 1989. Por último, reproducimos la PRESENTACIÓN DE SEÑOR PRESIDENTE, que el maestro Giménez redactó en 1977 para el programa de mano de estreno de la obra inspirada en la novela homónima de Miguel Ángel Asturias.

 

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